No me gusta el arte. Al menos no tanto como las vidas de quienes lo hacen. Si la corporeidad es fuente de inspiración [una experiencia, una persona, una situación, un evento, etc.] también es una carga [el dinero, los cuidados, el estado, la gente sin alma, etc.], por eso me fascina quien puede crear algo en los huecos de la existencia.

El arte, ojo, no es algo bonito, sino llegar hasta los límites de la experiencia por la ética o la estética.

Fat Mike de NOFX es uno de esos personajes que hacen arte [gracias a / a pesar de] la vida. Su historia es fascinante, intensa e inspiradora. Se arremanga la imaginación y mira el rostro vacío de la existencia con ojos ávidos, curioseando y experimentando hasta el límite… para devolver nuestro reflejo grotesco en la intimidad de nuestra conciencia.

Eso es arte.

Lo resumo en este artículo para Letras Libres: