Llevé a cabo la campaña de comunicación más difícil de la historia.

Uno de los actos ultrarracionales de Homo Velamine me metió en un buen lío. En 2018 hicimos una web que ofertaba un falso recorrido por los sucesos de La Manada en Pamplona para crítica a la pesadez informativa de la prensa con el caso. Dos años después el Tribunal Supremo impuso la primera condena por el artículo 173.1 del Código Penal, de trato degradante, contra un acto de libertad creativa. El Tour de La Manada se convirtió en el affaire Homo Velamine.

La web por la que había sido condenado advertía:

Predijo así la acción desinformativa que la prensa y el poder judicial iba a llevar a cabo en los siguientes años contra la propia web. La prensa mentía sobre una web que decía que la prensa mentía.

Iba viendo crecer todo esto con maravilla, pero tampoco se trata de arrojar el cuerpo gratuitamente a las llamas. Siguieron varios años de la camapaña de comunicación más difícil de la historia: un grupo de bohemios sin un duro contra los poderes mediático y judicial.

En mayo de 2025 el Tribunal Constitucional anuló la condena tras seis años y medio de proceso penal.